lunes, 1 de septiembre de 2014

 
 
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Mi tío abuelo.
El hijo mayor de mis bisabuelos,
que de niños nos infundio no solo miedo, terror, nos encerraban en casa, para estar protegidos de alguna bala perdida, o no escuchar cuanto decía estando ebrio. de suerte que, de principio solo íbamos a vacaciones al rancho de mis abuelos. Escucharlo maldecir, montado en su caballo "tordo" no respetaba a nadie, nada, se caía y levantaba del caballo, su hijo lo levantaba y de alguna manera, se maldecía a la par de su hijo Hipólito, ninguno de los dos conoció un mínimo de respeto, y como! Su hijo vivió, de niño, lo que marcaría su historia y la de sus descendientes.
 
Mi tío abuelo: En su muy temprana juventud, por el hecho de haberle faltado el respeto a su padre y madre, fue maldecido por su padre! De joven, ayudaba a su padre a vender barbacoa de borrego, o carne de res, que llevaban a caballo a Atlacomulco, se iban por los caminos del monte, que iban a dar a una ranchería, El Rincón, de ahí seguían entre los montes y llanos, hasta llegar a Atlacomulco, donde podían vender su mercancía, llegaban a la casa de unos compadres del bisabuelo se acostumbraba dar asilo a los arrieros. Y como no darle posada a su compadre y su joven hijo, un Octubre, con fechas previas a todos Santos, El bisabuelo sale a Atlacomulco a vender carne de res, para comprar todo cuanto se necesitaba para la fiesta de Todos Santos, hacían como hasta la fecha se acostumbra en el pueblo, chicharrones de res, y habiéndole quedado suficientes, el bisabuelo no quiso volver a casa sin antes vender en su totalidad su mercancía, una madrugada le dijo al hijo, sabes?, deberás marcharte ahora que aún no amanece a la casa, a decirle a tu madre que me mande un chiquihuite de tortillas, aún tenemos bastantes chicharrones y las tortillas se nos terminaron.
A regañadientes el muchacho se fue a casa a darle el recado a la madre, al llegar, ésta le pregunta que, que había pasado, que donde estaba su padre, el le respondió, me mando por un poco de tortillas, porque todavía tiene bastantes chicharrones, y no tenemos para vender los tacos, pero yo no se las voy a llevar, que se las haga la vieja con la que se durmió anoche. La madre sin poder creer lo que escuchaba le pregunto aún aturdida, como?, con quien dices?, con la vieja que se quedo a dormir anoche, ella no le mando a su esposo lo encargado, el hijo ya no fue donde su padre, muy entrada la noche el padre llegó a casa, sin haber terminado de vender, guardo los aparejo y arreos de su caballo, y todo cuanto llevaba de la plaza, antes de pedir de cenar, le pregunto a su esposa, que paso? porque no me mandaste las tortillas que te mande pedir con nuestro hijo? Tuve que regresar con lo que me quedo de carne, lo estuve esperando todo el día. Su esposa le dijo; pues se las hubieras pedido a la mujer con la que te dormiste, anoche porque tengo que hacerlas yo?, el hombre se quedo paralizado por la grave acusación de que era objeto, como? de que mujer me hablas? que dices?, si, tu hijo me dijo que anoche te quedaste a dormir con una mujer, por eso no te mande las tortillas, y el en el límite de su paciencia le dijo: Como crees eso!!!, nos quedamos, como siempre, en la casa de nuestros compadres!, como se te ocurre, a ver, que venga nuestro hijo ahora mismo, que te lo diga frente a mi, y uniendo la voz a la palabra le grito al hijo, este llego parándose frente a sus padres, =le dijiste a tu madre que anoche me dormí con una mujer!=, quiero que me digas ahora mismo si es verdad o mentira, el muchacho solo agacho la cabeza, no dijo nada, había mentido, el padre lo tomo del brazo, le dio de cintarazos, y pasando una soga en un morillo, le puso la punta de la cuerda en el cuello al hijo, y colgándolo le dijo, lo que has hecho no es correcto, como es posible que levantes un falso a tu padre, esto no te lo puedo perdonar, la madre le pedía a gritos que perdonara al hijo, que no se comprometiera, otro de sus hijos, Raimundo, poniéndose de rodillas ante su padre le pidió que dejara vivir a su hermano, que desquitara en él su coraje, pero que no lo ahorcara.
El padre exhausto y aterrorizado por lo que iba a hacer soltó la cuerda, el hijo cayó al piso casi al punto de la asfixia, en el momento  en que con profundo dolor y tristeza, el padre le decía a su esposa, aquí tienes a tu hijo, te lo dejo como tu lo pides, pero te vas a arrepentir de haberlo defendido, nunca será un buen hijo, ya te verás entre los tribunales por su causa, será un bandido, un revoltoso, matón, un ser despreciable, mas valía y mejor se hubiera muerto. Nunca se hubiera imaginado la madre y el hermano lo caro que pagarían haber evitado esa tragedia.
El bisabuelo murió un poco tiempo después, dejando a su esposa e hijos en la orfandad. Y sin saberlo, con un estigma en su familia.
 
Porque tal fue el vaticinio de su esposo, o maldición tal vez? Honrar al padre y a la madre, un Mandamiento que no se cumplió, y que a lo largo de años, muchos años aún, muchas personas vivieron y sufrieron las consecuencias.
Raymundo, (El hijo que defendió a su hermano, de la furia de su padre), mi verdadero abuelo, el padre de mi madre, y esposo de mi abuela Mashi. Una historia por demás maravillosa y triste, que merece una mención especial, y así será.

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