lunes, 1 de septiembre de 2014


 
El dolor de ver muerto a su hijo a manos de su otro hijo, la cambió por siempre, sin embargo, no hizo nada, no había quien pudiera ni demostrar ni acusar que su hijo mayor, fue el causante indirecto de esa desgracia. Ella misma le tenía miedo.

 

La hija mayor de mis bisabuelos, La tía abuela Petra, murió relativamente joven, al dar a luz a su única hija, Emma. quedando al cuidado de su abuela, al crecer lo suficiente, se marcho a la Ciudad de México, a trabajar de sirvienta, de suerte que al casarse se fue a Estados Unidos, no volvió más, hasta muy grande de edad, solo para que sus hijos y esposo, supieran de donde era, es como los elefantes, antes de morir, vuelven al lugar donde nacieron, solo que Emma, no se quedó, no tenia a que, no tenía donde, lo que habría sido de ella, por herencia, lo perdió por haberse marchado del pueblo, a cambio de ello, ha tenido una vida plena, feliz y longeva.


 
Felipa!

La tia abuela que según decía mamá Mashi, era muy hermosa, delgada, alta, de pelo chino, piel blanca y facciones muy finas, de un carácter muy alegre, quería, como toda mujer, en ese tiempo, ser feliz al lado de un buen hombre.

En los albores de 1930, se enamoro de un chico de buena familia, ella no le comento nada a su madre, para que a su vez ella no le dijera nada a su hijo mayor, Felipa temía que la relación que ella había comenzado con un hombre de otro pueblo, fuera motivo para que le prohibieran continuar viendo a su novio.

La confidente de Felipa era mi abuela Mashi, de hecho Felipa, muchas veces se iba a quedar a dormir a casa de su cuñada y hermano, eran aproximadamente de la misma edad su cuñada (Mi abuela) y ella, . A Felipa le gustaba estar en casa de su cuñada y hermano, les ayudaba con los animales de la casa, bordaban, hacían encaje con agujas, mi abuela estaba relativamente recién casada, salían a recolectar capulines, ciruelas, o fruta de temporada, duraznos, peras, hacían ates de las frutas de temporada, se iban a las fiestas de los pueblos cercanos, siempre a caballo, no había ni remotamente un vehículo de motor, en uno de esos viajes, se quedaron a un baile, y ahí fue donde Felipa conoció al que sería su único novio. Cuando el muchacho decidió pedirla en matrimonio, ella lo comento con su madre, ya tenía parte de su ajuar, se tenía por costumbre, llevar a su nuevo hogar, Carpetitas tejidas, sabanas y fundas bordadas, toallas también bordadas, manteles y servilletas, bordadas y deshiladas, toda una exquisitez de manualidades, lo había preparado con esmero estando al lado de su hermano y cuñada.

Felipa se iba a trabajar a la Ciudad de México, para llegar a la gran Capital, tenían que viajar por tren de Atlacomulco a la Ciudad de México, y de regreso de la ciudad, llegaban a Atlacomulco, cuando se había puesto de acuerdo con su novio para que fueran a pedir su mano y poner una fecha para casarse, ella mando un recado, que la fueran a recoger a la estación del tren. No habiendo un peón a quien mandar, el hermano se ofreció ir por ella, ensillo su caballo y fue al encuentro de su hermana, al llegar a la estación ató en la anca del caballo el poco equipaje que la hermana llevaba, a ella la subió a la cabeza de la silla, así iban de camino a casa atravesaron los llanos y montes después del Rincón, en pleno monte, el se atrevió a tocarle en los senos a su hermana, ella se dejo caer del caballo, sin entender que era lo que pasaba, el le dijo que ella le gustaba, y que la haría suya, que de ninguna manera permitiría que se casara con el hombre que la iría a pedir, que antes lo mataría, ella comenzó a correr entre los árboles, el a pesar de ir a caballo, no la encontró, se había dejado caer entre unas matas de zacatón, viendo que el la buscaba y le gritaba que saliera de donde estaba, amenazándola que de encontrarla lo lamentaría. Pasaron horas y ella no salió de su escondite, el regresó a casa, su madre le pregunto por su hermana, el solo dijo, no llego, a lo mejor, llega otro día. Entrando la noche, Felipa comienza a bajar del monte, con la ropa rasgada por las ramas de los árboles, llegando a casa de Mashi, su cuñada, la viuda de su hermano Raymundo, le platico a ella lo que había pasado, que le dejara quedarse en su casa unos días, que no quería ir donde su madre, que no quería decirle nada, evitándole así una pena más.

Dos días después, salió de casa de su cuñada, y a caballo llego a Acambay, bajo del caballo, caminando llego a un negocio donde compro algo que puso en la bolsa de su vestido, llego a casa al atardecer, a la hora de la merienda se puso a platicar con su cuñada, de cosas triviales, antes de ir a dormir. A la mañana siguiente, tomo un jarrito de barro, le puso agua de la castaña y vacío el contenido de un envoltorio en el jarrito, lo bebió y aventó el jarrito, rompiéndolo.

Desayuno con su cuñada, haciendo un esfuerzo para comer al menos unos bocados. Terminando el desayuno le dijo a su cuñada, perdóname Mashi, por favor perdóname! De que tengo que perdonarte? que me has hecho? anda, no digas tonterías, ponte a almorzar, y se puso a llorar, volviendo a pedir perdón, Perdóname, tome un jarrito y se me rompió, anda loca, ya sabes que eso no importa, esto es tuyo también, y si se rompen todos no pasa nada, anda, come algo.

Rompiendo en llanto, alarmo a su cuñada, que pasa? porque lloras? Que tienes?, agachándose, Felipa rompió en llanto, y en un susurro volvió a pedir perdón, Mashi le preguntó, que hiciste?, que has hecho?, dímelo. Ella hecha un mar de lágrimas, le dijo que había tomado veneno, el llanto no la dejaba hablar, ya mas calmada, le dijo, tome permanganato, es que solo quería morir, Mashi alarmada fue por su suegra y le dijo lo que estaba pasando, de inmediato mandaron a caballo por un médico, a Atlacomulco, él, al saber qué había tomado, les dijo que no había nada que hacer, que iba a morir, que su agonía sería larga y dolorosa.

Y así fué, solo que el intenso dolor que sufría no lo decía a nadie más que a Mashi, Decidió quedarse a vivir en casa de Mashi. Arrepentida de haber hecho algo tan grave, lloraba, once días sufrió los terribles dolores que le desgarraban por dentro, un día antes de morir, le dijo a Mashi, ven, siéntate aquí, te voy a decir algo; Anoche soñé unos géneros (Telas) de muchos colores, sabes lo que significa soñar telas de colores Mashi?, no, no lo se Felipa, no se nada de sueños, Pues mira mashi, significa que alguien se va o alguien llega a casa, tal vez ya me voy a morir, o a lo mejor pronto vamos a tener visitas. Al siguiente día murió, coincidencia?, dos días después de su fallecimiento, llegaron a vivir un tiempo a casa, los padrinos de la boda de Mashi.
 
 
 
Una vez más, la bisabuela Juana, perdía un ser tan amado, una parte de ella, una hija, por no saber o tener el coraje de enfrentar a un hijo voluntarioso que se creía dueño de vidas, y que podía tratar a la gente con la punta del pie, un hijo que no conoció limites en ningún tiempo ni ámbito de su vida.




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